Como hacía muchos años no se vivía, la celebración del Domingo de Ramos en la ciudad de Tunja, se convirtió en un hecho memorable, por múltiples motivos.
La procesión que se desarrolló entre la la Iglesia de Las Nieves y la Plaza de Bolívar, tuvo una presentación especial de los diferentes pazos, con renovada indumentaria y participación de las autoridades religiosas, civiles y militares.
En el singular desfile, llamó poderosamente la atención la participación de los niños y la alegoría de la entrada victoriosa de Jesús a Jerusalén, lo mismo que la presentación de la Guardia Romana, entre la cual sobresalía la imagen pontifical de monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, Arzobispo de la capital boyacense y presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana.
Con la organización de la Sociedad de Nazarenos, el apoyo del Ejército y la Policía Nacional y el trabajo solidario de la Defensa Civil Colombiana, el momento cumbre cumplido en la Catedral Santiago de Tunja, en medio una abigarrada y piadosa feligresía, presidido por Monseñor Castro Quiroga, pasó por el doloroso momento cuando el Redentor del Mundo celebró la 'Última Cena', fue apresado, condenado, crucificado y muerto en la cruz.
Recorderis
Monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, expresó que para que está trágica historia no se siga repitiendo hay necesidad que cada cristiano lleve su propia cruz, con la responsabilidad que requieren cada uno de los momentos de sus vidas.
Dijo que cada quien tiene la obligación de dar cada día testimonio de fe y no negar a Jesús, como lo hizo Pedro, cuando fue cuestionado por sus relaciones cercanas con el maestro de galilea.
Enfatizó que de nada serviría la ratificación del proceso de paz, con firmas o con una votación en un referendo popular, si cada integrante de las familias cristianas no da testimonio cotidiano de su amor por lo demás y una correcta actuación pública, para solucionar los problemas de los menos favorecidos.
Fuente: