En Colombia, la Educación Inclusiva es una realidad que está transformando vidas, aulas y sueños. El Gobierno del Cambio, a través del Ministerio de Educación Nacional ha hecho inversiones históricas para fortalecer este proceso que les permita a todos acceder a la educación, sin excepción.
Gracias a una inversión de $114.338 millones del Sistema General de Participaciones, el Gobierno ha destinado para la atención de estudiantes con discapacidad, la mayor cifra registrada en los últimos cinco años, fortaleciendo docentes, profesionales, personal de apoyo pedagógico, apoyo y ajustes razonables, formación docente y condiciones de accesibilidad en las instituciones educativas.
Es así, que 217.511 estudiantes con alguna discapacidad están matriculados en instituciones educativas de todo el país, un avance significativo que refleja el compromiso con el derecho a una educación sin barreras.
Una de esas historias es la de Jonathan Ferney Robayo Suárez, un niño de Turmequé, Boyacá, cuya vida se ha convertido en símbolo de lo que significa una educación verdaderamente inclusiva.
Jonathan asiste con alegría a su colegio, donde ha encontrado mucho más que un aula o libros, él y su familia han descubierto un lugar que lo acoge, lo valora y reconoce su potencial. Su madre, Estrella Robayo, afirma con emoción su progreso académico y el amor y la confianza que lo acompañan día a día.
Para los docentes y compañeros, Jonathan es un ejemplo de lo que significa aprender juntos. Su maestra, Olga Maritza Pulido, describe que él es "la alegría del salón y nos hace entender que todos somos diferentes; y las diferencias nos enriquecen". Asimismo, sus amigos lo ven como un compañero inteligente y querido, cuya presencia fortalece la convivencia y el respeto por la diversidad.
La historia de Jonathan no es un caso aislado, sino el reflejo de una transformación que se extiende por las aulas del país, con una educación que deja atrás prejuicios y derriba barreras.
Fuente: