El 9 de abril de 1948 fue asesinado uno de los líderes políticos más destacados del país: Jorge Eliécer Gaitán. Su muerte, provocada —presuntamente— por Juan Roa Sierra, marcó uno de los hitos más importantes de la historia de Colombia, al profundizar la violencia política que luego daría origen a las guerrillas liberales, cuyos integrantes consideraron que la vía armada era el único camino para lograr un cambio.
Si bien historiadores como Armando Suescún afirman que la ola de violencia en Colombia no comenzó con la muerte de este caudillo liberal, sí señalan que su asesinato fue “la gota que rebosó el vaso”. Según este autor, el gobierno de Mariano Ospina Pérez promovió la persecución contra los partidarios del Partido Liberal, que venía ganando fuerza en las contiendas electorales.
En las elecciones parlamentarias del 16 de marzo de 1947, los liberales obtuvieron 801.907 votos, frente a 651.223 de los conservadores. Asimismo, en los comicios para concejos municipales del 5 de octubre de ese mismo año, los liberales alcanzaron 738.223 votos, mientras que los conservadores sumaron 571.301.
Según Suescún, la figura de Gaitán reflejaba el descontento social de sectores liberales, quienes eran perseguidos por agentes del Estado y grupos civiles armados durante los gobiernos conservadores.
Mientras caminaba por las calles de Bogotá, el 9 de abril de 1948, Gaitán fue atacado por Juan Roa Sierra, quien —según la versión oficial— le disparó y lo asesinó. No obstante, otras voces, como la de Gloria Gaitán, han planteado la posible existencia de una conspiración que involucraría al gobierno de Ospina y a Estados Unidos, ante el temor de que el caudillo liberal llegara al poder por su cercanía con sectores de izquierda.
Tras este magnicidio, y durante ese mismo día, multitudes enardecidas incendiaron y destruyeron gran parte de Bogotá, en un episodio conocido como El Bogotazo, que evidenció el profundo descontento social contra las autoridades.
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